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 Proyecto Educativo Marista

 

Identidad e Historia

  • Marcelino Champagnat

    Un Colegio Marista con el nombre de su fundador


    Para hablar sobre los maristas en Guadalajara hemos de remitirnos a 1789, año en que nace en un pueblecito de Francia Marcelino Champagnat, el que será el fundador de los Hermanos Maristas y el patrón que da nombre al Colegio Marista Champagnat.

     

    Nació el 20 de mayo de 1789 en Marlhes, una localidad donde predominaba el analfabetismo. Su madre y su tía sirvieron de modelos y guías para la afirmación de sus primeros pasos como creyente, su crecimiento en la fe y la oración, y el despertar de su devoción a María. La formación intelectual del joven Marcelino resultó bastante laboriosa por la falta de maestros competentes. Se sabe que se negó a volver a su escuela después de ver como su maestro trataba brutalmente a un alumno; por lo que se dedicó a trabajar en la granja de sus padres. En 1805, casi analfabeto, respondió a la llamada de Dios e ingresó en el seminario mayor de Lyon, donde recibiría formación teológica y espiritual.

    Una vez ordenado sacerdote, el 22 de julio de 1816, fue destinado como coadjutor a la villa de La Valla. Pronto le impresionó el aislamiento y la pobreza cultural de esta zona rural de montaña. Además, la enseñanza, como profesión, estaba muy poco considerada y tan pobremente pagada que solamente atraía a candidatos cuya capacidad y preparación dejaban mucho que desear.

    A finales de octubre de 1816 le llamaron para que acudiera a la casa de un joven de 17 años llamado Jean Baptiste Montagne, que se moría sin apenas haber oído hablar de Dios. En los ojos de aquél muchacho percibió la llamada de millares de jóvenes que, como él, eran víctima de una trágica pobreza humana y espiritual. Este hecho le movió a entrar en acción y el 2 de enero de 1817 reunió a sus dos primeros discípulos para formar los Hermanos de María, dedicándose a la enseñanza en favor de aquellos niños pobres que se veían privados de educación cristiana.

    Los primeros hermanos eran jóvenes campesinos, la mayoría entre 15 y 18 años de edad. Marcelino transmitió a estos muchachos su entusiasmo apostólico y educativo. Vivió entre ellos como uno más. Les enseñó a leer, escribir, sumar y restar, a rezar y a vivir el Evangelio cada día para llegar a ser una comunidad de maestros y educadores religiosos. Pronto les envió a los caseríos más apartados de la parroquia para que enseñaran a los niños -y a veces también a los adultos- los principios de la religión y las primeras nociones de lectura y de escritura. Entre 1817 y 1824 organizó una escuela primaria en La Valla, y la utilizó simultáneamente como ámbito de formación de educadores, en la cual los hermanos jóvenes realizaban sus prácticas de enseñanza.

    En el transcurso de los años 1824 y 1825, aquella pequeña comunidad había aumentado y Champagnat tuvo que construir una casa de formación amplia, en un valle próximo a la ciudad de Saint Chamond. Le puso el nombre de Nuestra Señora del Hermitage. Con el tiempo llegaría a ser el centro de una red de escuelas primarias cada vez más numerosas y mejor organizadas. La opción que tomaron Marcelino y los hermanos fue la de reducir todo lo posible la aportación económica de los alumnos, y, consecuentemente, llevar una vida más austera.

    Para Marcelino, la vida encuentra su máximo sentido en su dimensión espiritual. Durante los 51 años de su vida, Marcelino trabajó consumiendo sus fuerzas hasta el agotamiento, para afianzar su familia religiosa de educadores. Cuando murió el 6 de junio de 1840, contaba ya con 290 hermanos distribuidos en 48 escuelas primarias.

    La Santa Sede aprobó la Congregación en 1863. En diciembre de 1886 vinieron a España los primeros hermanos maristas. Hoy estamos repartidos por los cinco continentes en 77 países, donde 51.500 hermanos y laicos trabajamos en la educación de 497.300 niños y jóvenes. En 1922 el P. Marcelino fue proclamado Venerable y en 1955 Beato. El 18 de abril de 1999 fue declarado Santo.

     

  • Historia del colegio

     

    De Palacio a Colegio…

     

    Nuestros alumnos pueden decir, literalmente, que estudian en un “palacio”, así lo fue antes de ser comprado por los Hermanos Maristas e ir adaptándolo para cubrir las necesidades que tiene un centro educativo.

     

    Podemos hablar de algunos periodos significativos para el edificio:
    Siglo XV.- En el solar actual ya existía la Ermita de San Sebastián que, junto con la de San Roque, era famosa en la ciudad y disponía de una cofradía importante.
    Siglo XVI.- El patio interior del Palacio actual, de amplias proporciones, era el de una casona noble aquí ubicada, pero separada de la Ermita de San Sebastián.
    Siglo XVIII.- La familia Desmaisières y Flores, de ascendencia francesa, es la propietaria de esta finca y tiene incorporada a su palacio la Ermita de San Sebastián, que convierte en Oratorio de Palacio y embellece con una portada neoclásica.
    Siglo XIX.- Es el más importante para la familia que tanto honrará y ennoblecerá a la ciudad de Guadalajara.

     

    Y aunque los que pasan hoy por las aulas sean los más importantes para nosotros, no hemos de olvidar algunas personas relevantes para Guadalajara que han vivido entre sus paredes:

    María Soledad Micaela Aquilina Antonia Bibiana Desmaisières y López de Dicastillo: Vizcondesa de Jorbalán. Conocida como “Santa María Micaela del Santísimo Sacramento”, fundadora de las religiosas de las Adoratrices. En este Palacio inició sus actividades con las jóvenes necesitadas en 1830. En los veranos daba clases de Doctrina Cristiana y labores a 12 jóvenes en una sala de la planta baja (hoy día clase de Infantil). Sus habitaciones estaban ubicadas en el primer piso (hoy día aulas de ESO).
    El 12 de Octubre de 1850 Micaela abandona su Palacio de Caballero de Gracia y marcha a vivir al Palacio de Guadalajara. A éste se retira del 28 de Julio al 6 de Agosto de 1865 para disponer de tranquilidad y acabar su ”autobiografía”.
    El 24 de Agosto de 1865 muere en Valencia. El 7 de Junio de 1925 es beatificada por el Papa Pío XI y el 4 de Marzo de 1934 es canonizada como Santa María Micaela por el Papa Pío XI.
     

    Dª María Diega Demaisières y Sevillano, López de Dicastillo y Sevillano, Condesa de la Vega del Pozo, Duquesa de Sevillano, Marquesa de los Llanos de Alguazas y Fuentes de Duero, Vizcondesa de Jorbalán y Grande de España.
    Al perder ésta la casa familiar en la calle Caballero de Gracia, en Madrid, derribada con motivo de la apertura de la Gran Vía, traslada su residencia oficial a este Palacio de Guadalajara. Encarga la reforma del mismo al mejor arquitecto español de finales del siglo XIX, el burgalés Ricardo Velázquez Bosco (1843-1923)
    “El Palacio, de elegante estilo ecléctico, dispondrá de bellísimos salones y estará dotado de todas las comodidades, incluidos electricidad y ascensor, amén de un hermoso parque jardín. En él se celebraban selectos y comentadísimos actos sociales, a la altura del poder y riqueza de su dueña.”.
    Preocupada por la cuestión social empleó su inmensa fortuna en grandes obras, donde ocupaba a miles de trabajadores. Varias veces mandará destruir y rehacer lo construido para asegurar así los puestos de trabajo y sueldos de los obreros. Esta señora es la primera en la Historia de España que puso sueldo para los obreros los domingos y fiestas.
     

    Velázquez Bosco modificó la fachada e interior del Oratorio de San Sebastián, capilla de Palacio. Dicha fachada que sigue dando a la calle de San Sebastián es la reformada, el interior ha sido modificado posteriormente. A la muerte de Dª María Diega, soltera, sin descendencia directa, todos sus bienes pasaron a parientes de 2ª o 3ª línea.
     

    El Palacio, desde 1916, fue usado para todo tipo de actividades: oficinas, sede de sindicatos... etc., estando varios años medio abandonado y sufriendo un gran deterioro. En el año 1961 la Provincia Marista de Madrid compra el Palacio y propiedad de 11.000 metros cuadrados a los Marqueses de Casa Valdés para noviciado de los Hermanos Maristas. A continuación comienzan las obras de restauración y adaptación para convertirlo en colegio.
    En Septiembre del año 1961 es la inauguración de la actividad escolar con tres cursos de Primaria con el nombre de Colegio Marista Champagnat.
    En Mayo del año 1962 en la fiesta de la Ascensión, es la Inauguración oficial del Colegio Marista Champagnat por el Obispo de Sigüenza-Guadalajara, D. Lorenzo Bererciartúa.
    En 1964 el edificio se dedica por completo a Centro Educativo.
    En 1986 se celebran las bodas de Plata. En 1993 se inaugura el nuevo pabellón destinado a la Educación Primaria y en 1994 se implanta la Educación Secundaria Obligatoria.
    Como veis, los muros que albergan la labor educativa tienen su solera e historia y no han sido ajenos al paso del tiempo en la ciudad de Guadalajara.

  • Estilo educativo marista

    Un estilo educativo marista


    El Carácter Propio dado por la Institución Titular, los Hermanos Maristas, define con claridad la identidad de nuestro Colegio como: un Centro católico que la Iglesia ofrece a la sociedad para promover la formación integral de sus alumnos y alumnas según el estilo de san Marcelino Champagnat.

    Esto implica educar de acuerdo con una concepción cristiana de la persona, de la vida y del mundo.


    La escuela marista se define como un lugar de aprendizaje, de vida y de evangelización en el que los alumnos aprenden progresivamente a armonizar fe, cultura y vida. Nuestro Colegio pretende formar «buenos cristianos y honrados ciudadanos», en expresión del propio Marcelino Champagnat.
    Como escuela católica de tradición marista, adopta el principio de educar a los niños y jóvenes a la manera de María, la Madre de Jesús. Presentamos a María como modelo de educadores y educandos en su predilección por la sencillez, el trabajo y la vida de familia.
    Optamos por un modelo de educación integral que abarca todos los ámbitos de la vida personal, familiar, social y profesional y todas las dimensiones de la persona. La educación en el sentido de la trascendencia ocupa un lugar destacado en esta propuesta de educación integral.


    Intenciones Educativas:


    Proponer una educación integral, que tenga en cuenta todas las dimensiones de la persona: conocimientos, destrezas, desarrollo físico, desarrollo afectivo-emocional, aceptación de unos valores esenciales... y que abarque los distintos ámbitos de la vida humana: el personal, el familiar, el social, el profesional y el medioambiental.
    Desarrollar una educación en valores que ayude a nuestros alumnos a ser felices, a realizarse plenamente como personas y a implicarse en la transformación y mejora de la sociedad.
    Despertar en ellos una visión cristiana y creyente de la vida y del mundo.
    Conseguir que sean protagonistas de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje, empleando una metodología activa y participativa y procurando que se impliquen en dicho proceso.
    Ayudarles a crecer y madurar como personas, potenciando las capacidades de cada uno y acompañando su desarrollo desde una atención personalizada y una presencia cercana de los educadores.
    Desarrollar en ellos una «cultura del esfuerzo», del trabajo diario bien hecho, de la constancia y la fuerza de voluntad para la superación de las dificultades.
    Acompañar su proceso de crecimiento, buscando una implicación directa de los padres y una colaboración estrecha de éstos con el Centro.
    Educar para la vida, proyectando nuestra acción educativa más allá del aula.


    Organización y gestión:


    Los Hermanos Maristas, titulares del Colegio, dan las referencias últimas sobre los principios educativos y, por medio del Director General y del Equipo Directivo, llevan el gobierno y la gestión del Colegio dentro de sus competencias, garantizando la conexión institucional y la acción conjunta con los demás colegios maristas de nuestra Provincia Ibérica.
    En las etapas educativas que hay integradas en el Colegio, el coordinador de cada etapa y las respectivas Comisiones de Coordinación Pedagógica animan la tarea educativa que luego se impulsa a través de los Equipos de Ciclo (Infantil y Primaria) y los Departamentos Didácticos (Secundaria). El Claustro de Profesores se responsabiliza de la coordinación general de la tarea educativa.
    Los profesores tienen un papel fundamental en la tarea colegial. Son los primeros responsables de promover la acción educativa del Centro en coherencia con el Carácter Propio y el Proyecto Educativo del mismo.
    El órgano más característico para ejercer la participación y la puesta en común de las diversas responsabilidades colegiales es el Consejo Escolar. Es el espacio natural de participación en la gestión del Centro porque reúne a los distintos estamentos de la Comunidad Educativa.

     

  • Proyecto educativo

    Notas de identidad del Centro


    Nuestro colegio es un centro católico que la Iglesia ofrece a la sociedad para promover la formación integral de sus alumnos y alumnas según el estilo de San Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas.

    En consecuencia:
    * Educa de acuerdo con una concepción cristiana de la persona, de la vida, del mundo.

    * En un clima de colaboración y apertura ofrece una educación e instrucción que buscan una mejora constante de su calidad.

    * Acompaña al alumno en su desarrollo físico, en su maduración afectiva y en su integración social, al mismo tiempo que le ayuda a su cultivo intelectual.

    * Fomenta el crecimiento de las dimensiones ética y trascendente de la persona acentuando valores como la familia, la libertad, el sentido crítico, la participación, la justicia, la solidaridad, la convivencia y la paz.

    * Favorece la síntesis y la coherencia entre fe, cultura y vida.

    * Imparte la enseñanza religiosa según las orientaciones de la Iglesia, respetando siempre otras confesiones y creencias. *

    Programa y desarrolla procesos catequéticos y de expresión de fe en el marco del respeto y la libertad.

    * Estimula el sentido crítico y la presencia renovadora en la sociedad para conseguir que sea más humana y justa.

    * Se enraiza en la realidad cultural, social y humana de nuestra Comunidad Autónoma (o localidad), descubriendo y valorando sus características propias.

    * Se siente solidario con todos los centros educativos en la tarea de servir a la sociedad y mejorar la calidad de ese servicio.

    El Proyecto Educativo de Centro, dialogado y elaborado por la Comunidad Educativa, expresa la forma en que estos objetivos se pueden llevar a la práctica de forma gradual y progresiva.Y la Programación anual del Centro se inspira en ellos para sus propuestas de animación y crecimiento de la comunidad colegial.



    Valores básicos derivados de la identidad

     

    • Apertura a los demás

    Supone capacidad de aceptación y acogida entre educadores, alumnos y familias sin discriminación de ningún tipo.

    Sentimiento de acogida que comprende y supera las diferencias y está siempre abierto al diálogo y a la convivencia.

    Igualdad de oportunidades
    Favorecer el desarrollo de la coeducación evitando la discriminación por razón de sexo, tanto en temas referidos al trabajo y a la organización social como en expresiones y representaciones.

    La efectiva igualdad de derechos entre los sexos, el rechazo a todo tipo de discriminación y el respeto a todas las culturas y religiones, así como a la no religión.

    Reconocer y valorar críticamente las diferencias de tipo social y rechazar cualquier discriminación basada en diferencias sexuales, de creencia, por raza, y otras características individuales y sociales.

    Creatividad y espíritu crítico
    Fomentar el desarrollo de las capacidades creativas.

    Preparar la participación activa en la vida sociocultural mediante una visión crítica y creativa del entorno social, de manera que disponga a los alumnos a aportar sus acciones personales y solidarias en la transformación de la sociedad hacia su expresión ideal.

    Es necesario dotar al alumno de unos instrumentos de análisis y crítica que le permitan adoptar una actitud personal frente a las variadas ofertas que recibe de la sociedad de consumo.

    Utilizar de forma autónoma y crítica las principales fuentes de información de la sociedad.

    Espíritu de trabajo
    Que compromete libremente a toda la persona del educador en una donación desinteresada y suscita en el educando una entrega generosa de sus facultades y aptitudes.

    Espíritu de familia
    Porque la Comunidad Educativa supera las meras relaciones laboral-profesionales y se afirma en una profunda relación de apoyo y confianza entre todos sus miembros.

    Supone amor e interés por cada miembro de la Comunidad Educativa a través de un trato sencillo y abierto entre todos.

    Este espíritu de familia debe ser prolongación de los valores vividos en el seno del hogar: el diálogo entre padres e hijos, la unidad y el respeto mutuo, la comunicación entre los miembros de la unidad familiar.

    Libertad
    Este valor lleva inherente que los educadores y los alumnos interactúen como personas respetuosas de la libertad de los demás, pensando por sí mismos y actuando por propia convicción, relacionándose en una sana convivencia.

    Que entre todos los miembros de la Comunidad Educativa se cree un clima de diálogo que favorezca la libre expresión.

    La educación en la libertad debe comprender el respeto a las normas sociales establecidas.

    Justicia y solidaridad
    Hacer posible la integración de todos los alumnos, especialmente de los que tienen más dificultades de adaptación.

    Valorar equitativamente el trabajo de los alumnos de acuerdo con sus posibilidades, esfuerzo personal, etc.

    Provocar la reflexión crítica sobre la realidad de la justicia en la sociedad, para que nadie sea manipulado ni cómplice por la indiferencia o el silencio.

    Desarrollar la sensibilidad compartiendo con los demás preocupaciones, iniciativas, proyectos, que repercuten en bien de los otros, comenzando por los más próximos.

    Fomentar la solidaridad con los más pobres, los marginados, los necesitados, las víctimas de desigualdades, o que sufren las consecuencias de estructuras desequilibradas o injustas.

    Hacer ver que todo este programa se traduce en aportación de trabajo propio, generosidad, espíritu de servicio y colaboración, para construir una sociedad más humana y humanizadora.

    Tener predilección por alumnos, familias o sectores que sufren marginación o tienen especiales dificultades.

    Convivencia y paz
    Evitar dentro del Colegio la marginación de cualquier miembro de la Comunidad Educativa.

    Favorecer el reconocimiento y la comprensión de las personas a pesar de sus diferencias por razones de cultura, costumbres, lengua...

    Despertar en todos los miembros de la Comunidad Educativa el compromiso por una convivencia pacífica y una relación fraterna con los demás.

    Apoyar a aquellos organismos, instituciones o personas que trabajan a favor del entendimiento, la concordia y la paz.

    Respeto y tolerancia
    La formación en el respeto de los derechos y libertades y en el ejercicio de la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia que garantiza la Constitución Española.

    Fomento de los hábitos de comportamiento democrático.

    La formación en el respeto de la pluralidad lingüística y cultural de España y de Europa.

    Educación integral
    Formación personalizada, que propicie una educación integral en conocimientos, destrezas y valores morales y éticos de los alumnos en todos los ámbitos de la vida personal, familiar, social y profesional, para lograr el pleno desarrollo del alumno.

    La adquisición de hábitos intelectuales y técnicas de trabajo así como de conocimientos científicos, técnicos, humanísticos, históricos y estéticos que capaciten para el ejercicio de actividades profesionales y prepare para participar activamente en la vida social y cultural.

    Valores evangélicos
    Conocedores del pluralismo religioso que comporta la sociedad en que se inserta, el Colegio propone a los miembros de la Comunidad Educativa una forma de actuar que respete y comprenda toda libre opción de conciencia.

    Propone, además, una educación en los valores evangélicos tales como la esperanza cristiana, el amor fraterno, el sentido eclesial, la generosidad, el perdón, el amor a María...

    Estima del patrimonio natural y cultural de la Región
    Apreciar, disfrutar y respetar el patrimonio natural y cultural de la Comunidad de Castilla-La Mancha, de España y de la Unión Europea, y velar por su conservación y mejora, e interesarse por el patrimonio natural y cultural de otras Comunidades manifestando actitudes de respeto hacia las mismas.

    Respeto al medio ambiente
    Formación en el respeto y defensa del medio ambiente que permita comprender las relaciones con el medio en el que están inmersos y favorezca las respuestas participativas y solidarias a los problemas ambientales tanto en el ámbito más próximo y local como nacional e internacional.

    Salud
    Desde la infancia favorecemos unos hábitos de higiene física y mental que permitan un desarrollo personal sano, un aprecio del cuerpo y su bienestar, una mejor calidad de vida y unas relaciones interpersonales basadas en el desarrollo de la autoestima de las personas.

    La educación sexual no debe limitarse a una información biológica sino que debe incluir también información y orientación sobre sus aspectos sociales y psicológicos, de modo que los alumnos lleguen a conocer y apreciar los roles sexuales.

    Contribuir activamente y de forma autónoma al desarrollo y a la salud corporales valorando los beneficios que suponen los hábitos de ejercicio físico, de higiene y alimentación, así como las repercusiones negativas para la salud de determinadas prácticas sociales (tabaquismo, alcoholismo, drogadicción...) y actuar en consecuencia.

    Sensibilidad estética
    Desarrollo de la sensibilidad estética, la creatividad y la capacidad para disfrutar de las obras y manifestaciones artísticas.
     

     

    Principios y orientaciones pedagógicas


    A partir de la afirmación del alumno como principal protagonista de su propio crecimiento como persona concretamos los principios y orientaciones psicopedagógicas de la educación en las siguientes líneas de acción metodológica:
    Educación personalizante
    Como proceso de estímulo y ayuda al crecimiento del alumno de una manera personalizante, el aprendizaje debe acomodarse a las necesidades de cada uno y tener en cuenta su propio entorno. El trabajo educativo es personalizante cuando se realiza en el mejor ambiente humano y relacional posible. El Colegio quiere trabajar educativamente:
    Conociendo la situación real de cada alumno y su entorno familiar y social.

    Descubriendo las necesidades específicas y sus posibilidades de crecimiento y maduración por medio de un diagnóstico adecuado.

    Elaborando programas de orientación que ayuden a superar las dificultades de opción y rendimiento y a desplegar todas sus capacidades.

    Despertando el interés por el trabajo individual y motivando el esfuerzo constante.

    Fomentando el trabajo en equipo y, por medio de él, la cooperación y la solidaridad.

     

    Un aprendizaje basado en el sistema constructivista
    Aceptar el sistema constructivista supone:
    Partir de la idea de que toda persona se encuentra en una situación inicial con unos conocimientos determinados que explican el mundo que lo rodea, conocimientos que pueden ser incompletos, parciales e incluso erróneos, pero que en todo caso proporcionan al individuo una "seguridad cognitiva".

    Modificar, sustituir o completar esos conocimientos adquiridos previamente. Para ello se ha de producir un estado de desequilibrio durante el cual los nuevos conocimientos se van insertando en el sistema cognitivo.

    Asimilación e integración de los nuevos conocimientos o destrezas adquiridos.

     

    Esta metodología centrada en el descubrimiento y en el constructivismo supone:
    La participación directa del alumno en la construcción del conocimiento considerando sus intereses, posibilidades... e indicando formas de organización que lo favorezcan.

    Facilitar la construcción del aprendizaje significativo favoreciendo la relación entre lo que sabe y los nuevos contenidos, así como su aplicación a nuevas situaciones.

    Proponer el desarrollo de estrategias propias de la búsqueda y planificación por sí solos: aprender a aprender en los procesos.

     

    Una educación basada en el descubrimiento
    Tratada en parte de forma intuitiva pero llegando a alcanzar abstracciones modificando los esquemas de conocimiento a partir del entorno próximo y remoto al alumno:
    Fomentar actitudes de interés y curiosidad por la observación de fenómenos que favorezcan el desarrollo de la mentalidad científica.

    Potenciar el interés espontáneo en el conocimiento de los códigos convencionales e instrumentos de cultura.

     

    Una metodología inductiva que parte de la observación directa e indirecta
    La intervención educativa del profesor se basa en las experiencias del mundo externo vivido por los alumnos, procurando transmitir la información por distintos medios.

     

    Los materiales permiten que el profesor plantee parte de las actividades, superando el marco espacial del aula, generando actividades colectivas, de ciclo, y desarrollándolas en lugares comunes (biblioteca, aula multimedia, gimnasio, patio de recreo, excursiones, visitas a lugares y personas lejanas...) asegurando la cooperación y la solidaridad.

     

    La actividad intensa por parte del alumno
    Esta actividad es interpersonal, interactiva:
    Profesor-alumno, interviniendo el profesor en aquellas zonas y actividades que el alumno todavía no es capaz de realizar por sí mismo.

    Alumno-alumnos, favoreciendo trabajos cooperativos, que confrontan distintos puntos de vista o establecen relaciones de tipo tutorial en las que los alumnos cumplen la función de profesor con otros compañeros.

    El alumno, protagonista de su proceso de aprendizaje y maduración, es insustituible en el esfuerzo para ejercitar su capacidad interna y la práctica de sus destrezas que le introducen en el saber hacer. Según la edad y preparación, desarrollará la observación, la exploración, la manipulación de objetos, la experimentación, la investigación y las relaciones interdisciplinares.
     

     

    Estilo educativo


    Pedagogía de la presencia


    La pedagogía de nuestro Centro utiliza un medio primario e indispensable para comprender y aceptar al educando: la presencia del educador entre los alumnos. Este rasgo exige del educador:
    Procurar una actitud siempre responsable, pedagógicamente hablando, porque está en medio de los alumnos como testimonio que proyecta y recibe influencias de responsabilidad en una interacción constante.

    Estar siempre cercano al alumno.

     

    Pedagogía del sentido práctico y de la constancia
    La proyección de estos rasgos en la pedagogía escolar tiene unos caracteres muy valiosos para la vida de los alumnos:
    Es una pedagogía del esfuerzo y de la perseverancia que exige reiteración, insistencia y una atención y dedicación a los alumnos con menos capacidades.

    Es una pedagogía de ejercitación, corrección y evaluación continuas.

    Exige preparación concienzuda, programación minuciosa y dedicación prolongada.

    Tiende a desarrollar hábitos y a resolver prácticamente las dificultades.

    Prepara a las personas para enfrentarse con situaciones reales de la vida.

     

    Pedagogía de la motivación y del seguimiento
    El Colegio se presenta como un Centro educativo en el que los resortes motivadores de los comportamientos del alumno son considerados como importantes medios educativo-pedagógicos. Los núcleos de intereses, las necesidades y las conexiones con la realidad son estudiados, adaptados y aplicados a la vida pedagógica del alumno. Esto supone y reclama del Colegio:
    Observar sus intereses, orientar los más beneficiosos, seleccionar los más adecuados para su desarrollo y maduración.

    Fomentar la automotivación.

    Elegir las formas convivenciales que favorezcan el respeto y la autorresponsabilidad.

     

    Pedagogía que se proyecta más allá del aula
    El Colegio está abierto a sus espacios y tiempos extraescolares para ofrecerlo a los intereses y a las capacidades formativas de la Comunidad Educativa en muy diversas actividades complementarias. Estas actividades estrechan las relaciones entre el Colegio, las familias, los educadores y el entorno sociocultural y llevan al mismo tiempo a:
    Establecer un diálogo permanente y constructivo con otras instancias educativas de la sociedad.

    Garantizar las actividades escolares y extraescolares que favorecen la educación en el ocio y despiertan intereses y aficiones por el desarrollo personal.

    Promover la formación de grupos que facilitan la participación activa de los alumnos en concursos artístico-literarios y la colaboración en servicios de formación social.

    Ofrecer respuestas a inquietudes religiosas, pastorales y sociales de profesores, familias y alumnos por medio de la catequesis, las convivencias... que complementen su formación.

    Ofrecer orientación sobre el acceso al mundo del trabajo por iniciativas propias o intercolegiales.

    Colaborar con otras iniciativas institucionales que prolongan la educación recibida en las aulas.

     

    Educación descubridora de valores y formadora de actitudes
    El Centro se plantea el objetivo de conseguir una educación en valores y el de fomentar actitudes como tarea integrante y básica del desarrollo de cada alumno. Como los valores y las actitudes se descubren, se aceptan y se asumen, el Colegio procurará:
    Proponer a los alumnos situaciones concretas que les ayuden a tomar opciones de valor en libertad y solidaridad.

    Motivar para la adquisición de criterios válidos que orienten su desarrollo.

    Dar importancia al descubrimiento y a la asimilación de aquellos valores que les identifican con un grupo y les permiten compartir su autenticidad con las demás personas.

    Motivar para la adquisición de criterios válidos que orienten su conducta.

    Dar importancia al descubrimiento y a la asimilación de aquellos valores que les identifican con un grupo y les permiten compartir su autenticidad con las demás personas.

    Estructurar el quehacer educativo y docente del Colegio de modo que, a través de su funcionamiento, inspire una proposición coherente de valores y exprese una vivencia de actitudes.

     

    Desarrolla una metodología abierta y flexible
    El Colegio aspira a la concreción de una pedagogía abierta y flexible que sea capaz de integrar en cada momento las ciencias pedagógicas, lo que supondrá una constante actualización. Esta característica exige:
    Adapte la metodología a las posibilidades reales y a las necesidades de los alumnos, respetando las disposiciones legales vigentes.

    Potencie y estimule la actividad, la creatividad y la originalidad de los alumnos, individualmente y en grupo, con el fin de favorecer al máximo su autorrealización.

    Estudie los resultados de la investigación educativa y analice las posibilidades de aplicación a su realidad.

    Lleve a cabo intercambios de experiencias pedagógicas con otros Centros y se incorpore a los movimientos de renovación y actualización que repercutan en la mejora de su calidad educativa.

    Evalúe constantemente las innovaciones didácticas, de organización... para verificar su incidencia en la mejora de la calidad de enseñanza y de la educación.

     

    Educación que promociona destrezas y habilidades
    El alumno, protagonista de su proceso de aprendizaje y maduración, es insustituible en el esfuerzo para ejercitar su capacidad interna y la práctica de sus destrezas, que le introducen en el saber hacer. Según la edad y la preparación, desarrollará la observación, la exploración, la manipulación de objetos, la experimentación la investigación y las relaciones interdisciplinares. El Colegio atenderá a estas facultades básicas del educando con los siguientes procedimientos:
    Fomentando el desarrollo y la maduración psicomotoras.

    Mejorando la calidad de la salud y la integración en el mundo natural.

    la expresión de la comunicación y ayudando a vivenciar emociones y sentimientos.

    Cultivando la inteligencia mediante técnicas de estudio y trabajo y potenciando el desarrollo de la memoria.

    Suscitando y estimulando la investigación en el mundo del arte, de la estética y del tiempo libre, así como las necesidades y entretenimientos comunes.

    Promoviendo la iniciativa y espontaneidad, pero solicitando la aceptación, el respeto, el orden, la autodisciplina y la autoevaluación.
     

     

    Tipo de persona que queremos formar


    La idea de "formar buenos cristianos y honrados ciudadanos" guiará todo el proceso de la educación en nuestro Centro. Somos conscientes del valor transformador que la educación ejerce en la persona. Y creemos en la persona como protagonista de sus propias decisiones y como agente transformador de la sociedad en la que vive. Enunciamos esquemáticamente las características del tipo de hombre y mujer que proyectamos formar en nuestro Centro.


    Una persona protagonista de su propia educación
    Es el alumno quien debe realizar su propia educación. Los demás agentes del sistema educativo son mediadores que la facilitan progresiva y sistemáticamente. Indudablemente, una intervención educativa de calidad favorecerá la adquisición de rasgos positivos, fundamentalmente el espíritu crítico y creativo. En ser el principal agente de su propia educación reside su dificultad y también su mérito.

     

    Una persona integrada
    El alumno está en un constante hacerse y debe atender a sus múltiples dimensiones -física, afectiva, social, intelectual, ética y trascendente- de su maduración con un gran cuidado para equilibrar todos estos aspectos.

     

    Una persona libre, crítica y creativa
    Tenderá a ser una persona que no sea fatalmente manipulada por los medios de comunicación, por los criterios de los demás, por los reclamos publicitarios, por los intereses políticos, reflexiva respecto a sus propios actos y respecto a lo que le rodea. Crítica consigo misma y con los demás, y creadora y planificadora de su propio proyecto vital.

     

    Una persona comunicativa, participativa y responsable
    El alumno desde un clima de colaboración colegial se siente llamado a la participación y a la presencia renovadora de la realidad social. Y, al mismo tiempo, comparte su vida con los demás, con un talante cordial y alegre.

     

    Una persona solidaria y servicial
    De forma particular, se preocupa por los problemas de los países y de las personas más necesitadas a las que presta especial atención y en la medida de sus posibilidades, siendo la colaboración el camino elegido.

     

    Una persona de su tiempo
    Que vive la historia, la cultura, las costumbres de la sociedad actual con una proyección de futuro y con un espíritu abierto y universal, sintiéndose ciudadano del mundo que sabe leer, usar e interpretar correctamente los medios de comunicación social.

     

    Una persona utópica
    Los alumnos deben mantener vivo el impulso utópico. Esta utopía es propia de un espíritu imaginativo y creativo que proyecta su visión y su tarea hacia la realidad de un mundo que siempre tiene mejora. Este impulso utópico no debe ser ciego o irracionalmente exagerado. Debe estar guiado o complementado por la racionalidad: pensar y criticar la situación de la sociedad actual, con realismo, en vistas a una posible modificación de la misma.

     

    Una persona tolerante, respetuosa, amante de la justicia y de la paz
    Sabe que existen diferencias entre los pueblos y los individuos, y por eso acepta otras formas de pensar, de opinar y de actuar. Apuesta más por el pacifismo que por la carrera armamentística. Está más cerca de los auténticos movimientos ecologistas que de la especulación destructora o degradante del medio ambiente. Está convencido de que el reparto equitativo de los bienes de la tierra trae como consecuencia la paz entre los pueblos y entre los individuos.

     

    Una persona abierta a lo trascendente
    Una persona que alcanza su esperanza y su felicidad en la palabra de Jesús, que es libre en la generosidad de su fe, que confía en el Dios de Jesús para edificar un mundo muevo. Y como hombre creyente, también se siente apóstol, testigo. Busca la salvación para los demás, renueva todo el espíritu de Jesús y sirve a sus hermanos en sus necesidades y limitaciones.

     

    Consecuencias que se derivan del tipo de personas que queremos formar
    Las características del hombre y mujer que deseamos alcanzar en el proceso educativo de nuestro Centro están basadas en un sistema de valores dependientes del horizonte de felicidad de la persona. La acción de la escuela no es sólo educar en valores, sino cambiar el horizonte de la felicidad. Entendemos por valor la expresión del horizonte de felicidad, que incluye la opción personal asumida y su proyecto de vida. El sentido de nuestro Centro cristiano es ofrecer una alternativa a la sociedad actual, necesitada de la aplicación de unos valores que consideramos fundamentales para alcanzar una nueva sociedad.

     

    Por todo esto, aspiramos:
    A una sociedad plenamente pluralista y complementaria que se afana a favor del entendimiento, la concordia y la paz entre las personas, que respeta la ley y los derechos de cada individuo, que está abierta a ámbitos de libertad personal, ideológica y religiosa, a una sociedad abierta a la comunicación social e interpersonal.

    A una sociedad personalizante, generadora de una sociología que sea fuente de individualización y comunión, creadora de ámbitos de integración, tolerancia y aceptación por encima de cualquier diferencia. Promotora de reflexiones críticas sobre la realidad de la justicia en la sociedad y que desarrolla la sensibilidad y los sentimientos de solidaridad entre todos sus miembros.

    A una sociedad técnica y de progreso constante, dotada de alma en la que los avances, la informática, la robotización... tengan un sentido y una orientación auténticamente humanas y humanizantes desde la óptica del cristianismo.

    A una sociedad con sentido de la trascendencia, en la que se comprenda la dimensión más profundamente humana, desde donde la persona ejercita lo más hondo y lo más alto de sí misma en la búsqueda de Dios y el contacto con Él.

     

    Modelo de sociedad al que aspiramos
    Una sociedad...
    En equilibrio, más abierta a ámbitos cada día más amplios de comunicación social e interpersonal, de libertad personal, ideológica y religiosa.

    Pluralista y complementaria, respetando la ley y los derechos de la persona y teniendo en cuenta que esto no se alcanza sin una fase previa de tensión y sacrificio.

    Técnica y en progreso constante, con un sentido y una orientación hacia un humanismo cristiano.

    Que se afana a favor del entendimiento, la concordia y la paz entre los hombres.

    Personalizante, generadora de una sociología que sea fuente de individualidad y comunión.

    Dotada de alma en la que los avances, la técnica, la informática, la robotización... tengan un sentido y una orientación auténticamente humanas y humanizantes.

    Que promueva reflexiones críticas sobre la realidad de la justicia en la sociedad y desarrolle la sensibilidad y los sentimientos de solidaridad entre sus miembros.

    Libre de cualquier discriminación.

    Con sentido de la trascendencia, en la que se comprenda que la dimensión más profundamente humana, donde el hombre ejercita lo más hondo y lo más alto de sí mismo es en la búsqueda de lo trascendente.
     

     

    Perfil del educador


    Una vez descritos los rasgos esenciales de la identidad, estilo educativo, modelo de sociedad y de alumno a que queremos llegar, se necesita un profesor que sepa situarse en la realidad, en el momento en el que vive, con unas características profesionales y unas actitudes que le faciliten la tarea de una educación de calidad en todas las dimensiones del alumno.


    Una persona de su tiempo
    El profesor ha de estar pegado a la realidad, y estar atento a los signos de los tiempos. Es, por tanto, indispensable:
    Que tenga en cuenta la sociedad actual, con sus valores y contravalores. Tendrá que hacer un análisis de quienes mueven los hilos del gran teatro del mundo y, desde esta perspectiva, educará para asumir responsabilidades de distinto cariz. ü Que sepa mostrar esta sociedad sin miedos pero sin concesiones fáciles. Deberá fomentar el respeto y el cuidado del planeta donde vivimos. Deberá educar para la paz, sin olvidar que ésta es fruto de la justicia.

    Que plantee el valor de la familia en este momento que sufre tan múltiples y continuas erosiones hasta su ruptura, cuidando las relaciones con los padres de alumnos.

    Que conozca y sepa interpretar críticamente los nuevos lenguajes y medios de comunicación, integrándolos, completándolos y organizándolos con los otros saberes que procura la escuela.

    Que esté abierto a las nuevas corrientes y al os cambios actuales, adaptándose a ellos y entendiendo el pluralismo solidario.

     

    Características profesionales
    Dominio de la materia que tiene que enseñar
    Para enseñar hay que saber. Nadie da lo que no tiene. El profesor tiene que moverse con seguridad y soltura en el campo específico de su área, sabiendo diferenciar lo básico de lo accesorio y facilitando los métodos de análisis y síntesis.
    Conocimiento de la metodología y de la didáctica específica de su área
    Es necesario el conocimiento de la propia materia para poder enseñarla. La suficiencia vendrá de añadir a dicho conocimiento métodos y procedimientos que faciliten el proceso de enseñanza-aprendizaje.
    Utilización de técnicas y modelos de enseñanza-aprendizaje
    Con el empleo de estas técnicas se tratará de llevar al alumno desde la dependencia hasta la autonomía personal y el ejercicio responsable de la libertad. Desde la enseñanza competitiva hasta el aprendizaje cooperativo. Desde las tareas repetitivas hasta las más creativas. Desde el empleo exclusivo de la memoria hasta el aprendizaje significativo; desde la abulia y la apatía hasta comportamientos que requieran voluntad y esfuerzo. Desde la individualidad hasta la solidaridad y la participación.
    Nociones de psicología evolutiva y diferencial
    Bastan unas nociones elementales, pero suficientes, que le permitan hacerse con el ritmo del grupo y tener en cuenta las diferencias individuales de sus alumnos para prestar una atención personalizada a los mismos.
    Rasgos actitudinales
    Vocación docente
    Queremos que los profesores del Centro sean educadores, maestr@s, es decir, que nuestra tarea vaya más allá de lo que comporta la mera transmisión de conocimientos, se prolongue en las actividades no lectivas o extraescolares y que haya un ajuste o concordancia entre lo que decimos y lo que hacemos. Esto implicará unas relaciones con los alumnos en las que se les motive y entusiasme. Para ello será necesario:
    La eliminación de comportamientos que provocan rechazo.

    El cambio de actitud en el pensar y en el hacer, cambio que se manifestará en la creación de un ambiente pedagógico en donde predomine la reflexión personal y la autocrítica sobre la actividad escolar.

    Afianzamiento de un talante humano equilibrado, afectivo, cordial y entusiasta.

    Integrado en una comunidad educativa
    Porque el querer conseguir todo esto en solitario no sólo no es posible, sino que es empeño inútil que sólo servirá para desanimarse.
     

 

 

 

 

 

 

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